miércoles, 22 de febrero de 2017
viernes, 10 de febrero de 2017
LAS PALABRAS PUEDEN CAMBIAR EL MUNDO
La idea era empezar hoy tema nuevo, pero ante la poca asistencia, que vamos bien de tiempo y había ganas de "hacer algo diferente", propuse un par de temas para el diálogo del que salió esta afirmación.
A continuación expongo una síntesis de la sesión tratando de ser fiel a vuestras palabras.
La tarea consistía en expresar por escrito -individualmente- nuestro acuerdo o desacuerdo con la afirmación de partida: "Las palabras pueden cambiar el mundo", es decir aportar alguna razón - breve y clara- que apoyara nuestro acuerdo o desacuerdo.
Hemos analizado algunas de las hipótesis que han escrito los participantes y, en el curso del diálogo, hemos reflexionado sobre el poder o el don de las palabras para cambiar las opiniones de las personas, e incluso sus emociones y cómo estos cambios pueden llevar a tomar decisiones más o menos acertadas, es decir, que las palabras podían beneficiar o fastidiar, según su uso y su verdad. Respecto a esta consideración, se ha expuesto el ejemplo de las palabras de los políticos, las decisiones y la falta de acuerdo o los acuerdos perniciosos -que "empeoran el mundo"- a los que pueden llevar ciertos pactos, en concreto se han expuesto los siguientes ejemplos: las "promesas electorales" de Donald Trump, el arte de la "persuasión" de un agente inmobiliario que consigue vender al comprador algo que en verdad no quiere, o las palabras del "seductor o seductora" que engaña con falsas promesas y adulaciones para conseguir "favores" de las "víctimas" de sus engaños. "Las palabras no pueden cambiar el mundo en su totalidad, no pueden cambiar, por ejemplo a los peces del mar" señalaba, escéptico, un compañero. Aunque a partir de ahí, al considerar la posibilidad de que si pueden cambiar parcialmente, poco a poco, más o menos parcelas del mundo, nos ha llevado a una cuestión fundamental: la verdad. Si son verdaderas, si buscamos la verdad, si comunicamos las verdades descubiertas, si tenemos acceso a un conocimiento fiable -verdadero- que nos permita tomar decisiones más acertadas, podemos cambiar y contagiarnos, convencernos, llegar a acuerdos y cambiar el orden de las cosas. En este punto se ha expuesto el ejemplo de la guerra de Siria, del enfrentamiento fruto del engaño que genera "bandos", muerte y destrucción y de la posibilidad siempre abierta de acabar con el fanatismo, gracias al poder de las palabras, de la comunicación y la capacidad de llegar a acuerdos, siempre que no reine la indiferencia y la comodidad que supone "ni saber ni querer saber".
Como ha señalado un compañero, no pensar es más fácil, como muestra la programación de Telecinco, no preocuparse por lo que pasa en el mundo y vivir distraídos, engañados, "hablando por hablar", sin ningún compromiso con la verdad, es más fácil que pensar.
Como ha señalado un compañero, no pensar es más fácil, como muestra la programación de Telecinco, no preocuparse por lo que pasa en el mundo y vivir distraídos, engañados, "hablando por hablar", sin ningún compromiso con la verdad, es más fácil que pensar.
Todas las ideas aquí recogidas son fruto del diálogo de los pensadores: Williams, Andrea, Cristian, Pedro, Alejandra, María, David y Bryan.
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